Biblioteca de la Guitarra y Cuerda Pulsada

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Reduce la potencia de los grandes: cómo reducir potencia en tu ampli

 

Todos los músicos tenemos pillado, en mayor o menor medida, el sonido de nuestro ampli; lo que se diría “el grano”. No obstante, hemos estado componiendo, ensayando en la sala con nuestra banda, sin descanso, realizando directos… Todo a un volumen elevado. Pero, ¿qué sucede cuándo necesitamos obtener las mismas prestaciones del amplificador, sólo que a potencia reducida? Este mes se os van a dar motivos por los que debéis tener esto muy presente, y que vais a emplear durante vuestra carrera musical, así como sugerir los recursos adecuados para llevar a cabo un uso adecuado de la potencia de vuestro amplificador.

Poniéndonos en contexto: ¿por qué es necesaria la reducción?
Un día, vuestra banda y vosotros decidís que es el momento de grabar un disco. Obviamente, es una aberración pretender grabar con un amplificador valvular de 100 W, configurándolo al mismo volumen al que estáis acostumbrados para ensayar, o para trabajar en un bolo. No es adaptable a las condiciones del estudio.

¿Qué sucede? Cuando incrementáis el volumen de vuestro ampli, no aumentáis solamente la potencia de salida, sino que el sonido gana en color, calidez, presencia, tono y sobre todo, se perciben los característicos armónicos impares, provocados por la saturación de las válvulas.

Las válvulas trabajan en función de la temperatura. A altas temperaturas es como obtenemos el mejor sonido, y se calientan más conforme subimos el volumen. En cambio, si bajamos el volumen, no vamos a sacar NADA de partido a las válvulas. Por tanto, si lo único que queremos es lograr un buen sonido para grabar, hay que pensar en algún método para reducir la potencia, y así poder elevar el volumen.

¿Y qué hay de los amplificadores a transistores? Ese caso contempla amplificadores operacionales y trabajan “en frío”. Por ello, el decremento del volumen no resulta, a efectos de calidad del sonido, ni mucho menos, tan significativo como sucede con los amplis a válvulas.

Por último, puede ser interesante reducir potencia si tocamos en un espacio reducido con un potente amplificador valvular, y queremos subir el volumen para sacar buen sonido a las válvulas saturadas y, al mismo tiempo, no reventar los oídos de la audiencia.

Jugando con las válvulas de potencia: conmutadores
En este apartado voy a proponeros dos soluciones bastante prácticas. Básicamente se trata de modificaciones que os permitirán reducir la potencia de vuestro amplificador sin emplear los típicos atenuadores resistivos que, en algunos casos, pueden causarle daños irreversibles. De este modo, podrás aumentar el volumen y lograr que el ampli ofrezca ese sonido que buscabas.

a) MEDIA POTENCIA
Se trata de un conmutador que, en amplificadores con un número par de válvulas de potencia (con un mínimo, por lo general, de cuatro), permite inhibir la mitad de las válvulas de salida, consiguiendo que la potencia del ampli se reduzca a la mitad.

Si seleccionamos la posición “normal”, el amplificador operará de manera estándar, haciendo uso de todas las válvulas de potencia. Si conmutamos el selector en la posición “media”, la mitad de las válvulas quedarán inhibidas y la potencia se reducirá a la mitad.

Este caso es muy frecuente, por ejemplo, en los amplificador Mesa Boogie. Sin ir más lejos, consultad el artículo del modelo “Roadster”, recientemente analizado en ISP por mí, y comprobaréis que los controles de potencia de 100 W/50 W funcionan de acuerdo a este sistema.

Es un sistema bastante barato, y su precio no suele superar los 20 €. Eso sí, hay que tener en cuenta las características electrónicas de nuestro amplificador para comprobar si cuadran con el modelo, ya que podemos encontrarnos con que, por ejemplo, las cuatro válvulas de potencia comparten el mismo cátodo, y el switch no esté diseñado a tales efectos.

b) CONMUTACIÓN TRIODO-PENTODO
Los triodos son válvulas amplificadoras de tres electrodos, mientras que los pentodos son amplificadores de cinco, y su linealidad y rendimiento son mejores que las obtenidas con los triodos. Si optamos por instalar este conmutador, podemos hacer que las válvulas de la etapa se comporten electrónicamente como triodos, logrando una reducción de alrededor del 40% de la potencia de salida. Eso sí, en este caso, el tono y la EQ se verán afectados: el sonido pierde brillo y gana calidez. Queda un sonido más grueso y cremoso, y menos crujiente.

Si colocamos el conmutador en el modo “pentodo”, el amplificador opera de manera estándar; si conmutamos a “triodo”, pasamos a modo en potencia reducida.

c) ¿Y SI COMBINAMOS AMBOS?
Esto es perfectamente posible. De hecho, a mi parecer, sería la solución definitiva, si no queremos emplear atenuadores de potencia. Ofrecería la posibilidad hasta cuatro modos de funcionamiento: “normal”, “media potencia”, “triodo”, o la combinación de “media potencia” y “triodo”, que desembocaría en una reducción de casi el 75%; con lo cual es perfecta para estudios, por ejemplo.

Eso sí, hay que tener en cuenta las limitaciones y consecuencias de cada método, y es que al combinar ambos, también prevalecen. Es decir, haría falta un mínimo de cuatro válvulas de potencia y que la conmutación a trabajo en modo triodo modificaría la EQ.

Añadiendo elementos externos: atenuadores resistivos de potencia
¿Qué son? Los atenuadores de potencia actúan como si fueran grandes controles de volumen, y hacen que parte de la potencia del ampli sea disipada en forma de calor, gracias a la enorme resistencia de carga que albergan, y el disipador. La potencia restante se deja pasar al altavoz. La cantidad de potencia que queremos obtener se regula mediante potenciómetros, y puede darse el caso de tener más prestaciones, como por ejemplo, boosters, ya que los procesos de atenuación a menudo recortan parámetros de ecualización, y puede ser necesario compensarlos.

Estos dispositivos suelen ser objeto de controversia: unos lo consideran ideal, y otros dan por hecho que es la peor solución. Hoy día todavía sigue el debate abierto para deducir hasta qué punto pueden dar problemas, o ser prácticos en su totalidad.

Cómo emplearlos
La mayoría de estos dispositivos es relativamente fácil de instalar: hay que conectar el atenuador al transformador de salida del amplificador (el jack de salida de baffles), y este al baffle. IMPORTANTE: al igual que los recintos y las etapas presentan una impedancia, los atenuadores también, y deben coincidir con los dos primeros. Hay algunos casos, debido a las impedancias de carga (Dummy load), en los que se puede violar esta norma, pero no es en principio lo normal. Es necesario consultar el manual específico del atenuador para averiguar información al respecto.

¿Y si el amplificador está conectado directamente al altavoz, sin darse la existencia de dicho jack? En tal caso, no queda más remedio que realizar una intervención técnica para tales fines.

Atenuadores más empleados: características
Existe un gran número de atenuadores de buena calidad, en distintos formatos (rack, interno, externo…), y al generar gran cantidad de calor, están provistos de un disipador (es muy importante que sea de calidad): carcasa de láminas refrigerada, sumidero de calor o ventilador.

a) THD Hot Plate
Este es uno de los más simples de instalar y, probablemente, el más empleado de todos. Es necesario emplear únicamente el cable del altavoz (no un jack de ?” para instrumentos), no se requieren baterías para su funcionamiento, alberga una puerta de ruido (hasta 16 dB) para evitar los posibles zumbidos que lleguen al altavoz, y su margen de error de funcionamiento es uno de los más bajos. Eso sí, en los niveles de atenuación más elevados, la EQ puede verse afectada, por lo que será necesario reconfigurarla con los controles del previo del ampli, con un ecualizador activo y/o con el potenciómetro de tono del Hot Plate. Destacan los leds informativos de conexión.

Por otra parte, presenta una carcasa resistente y un disipador más que aceptable. Cuesta entre 349 y 440 €, es compatible con etapas de hasta 185 W RMS (siendo ideales los de 150 W RMS), presenta línea ajustable y se comercializa en versiones de 2, 2.7, 4, 8 y 16 Ohmios.

NOTA: no emplear NUNCA en amplificadores cuya etapa sea de estado sólido (transistores).

b) Marshall Power Brake
Este atenuador externo es quizá menos versátil, y algo más complicada su compatibilidad y localización en el mercado de los amplificadores. Presenta dos salidas de jack ?” para altavoces, sistema de refrigeración automático por ventiladores, selección de 8 ó 16 Ohmios y selector rotatorio de once incrementos con 3 dB cada uno.

Está especialmente diseño para ser empleado en amplificadores Marshall (aunque es compatible con otras firmas), y tiene su máxima en reducción de potencia cuando distorsionamos un amplificador valvular de elevada potencia.

Cuesta entre 450 y 500 €.

c) Tube Amp Doctor Silencer
Un atenuador alemán en versión rack bastante peculiar. Presenta una tecnología de compensación (Natural Tone Technology) que hace que, a diferencia de la mayoría de atenuadores, conserve el tono original sin pérdidas de EQ, de modo que el brillo y definición del sonido no quedan afectados. Por otra parte lleva boosters de “Bite”, para incrementar los medios, y “Punch”, para aumentar la presencia.

Es capaz de atenuar amplis de hasta 150 W (75 W en caso de 2 Ohmios) RMS, la máxima reducción de ruido es de hasta 16 dB, en pasos de 2 dB, salida de línea (25 kiloohmios y F.A.N.T.A. 600 Ohmios). Está disponible en versiones de 2, 4, 8 y 16 Ohmios de impedancia.

Este es uno de los atenuadores que menos problemas ha dado, y su precio ronda los 420 €.

¿Son dañinos para nuestro ampli?
La eterna pregunta. En principio no es normal que el uso apropiado de un atenuador de potencia deteriore el transformador de salida, o las válvulas de potencia. Tales fallos pueden atribuirse al uso de una carga resisitiva, pero se han registrado casos de transformadores destruidos mientras se usaba un atenuador Marshall Power Brake, con un cabezal Marshall. El hecho de forzar la reducción de potencia del amplificador más allá del límite recomendado implica superar los límites físicos de dicho ampli.

Tengo un ampli de 50 w. ¿no sería mejor comprar un peque de 15 w para percibir la mitad del volumen?
Resulta inviable tocar con 50 W en casa sin que los vecinos te denuncien por escándalo. Muchas veces llevamos en mente la idea de comprar un amplificador para practicar en casa. No es mala idea, pero conviene tener en cuenta la proporción en que varía el volumen, con respecto a la potencia.

Para analizar esta cuestión, hay que entender la relación logarítmica entre la potencia generada y el volumen percibido. Respondería, según las investigaciones, a esta ecuación:

% de ruido = 2log10(P2/P1) x 100

Por lo tanto, considerando el ejemplo del ampli de 50 W, obtendríamos los siguientes resultados:

POTENCIA 1 (W)-POTENCIA 2 (W)-% DE RUIDO PERCIBIDO
40-50 -94
30-50-86
25-50-81
22-50-78
20-50-76
18-50-74
15-50-70
12-50-65
10-50-62
9-50-60
8-50-56
7-50-55
6-50-53
5-50-50
4-50-47
3-50-43
2-50-38
1-50-31
0,75-50-28
0,5-50-25
0,25-50-20
0,10-50-15
0,05-50-13
0,02-50-10
0,01-50-8
0,005-50-6
0,001-50-4
0,0005-50-3
0,0001-50-2
0,00005-50-1,6
0,00001-50-1

Con estos resultados, vemos que con un ampli de 15 W no obtendríamos un tercio del volumen generado por uno de 50 W, como muchos creen, sino el 70%, nada menos. Eso sí, debemos tener en cuenta que las características físicas del ampli son las mismas.

Por otra parte, tened en cuenta que, hablando de válvulas, es MUY significativo el tipo que contemplamos. Es decir, una válvula de clase A presenta una linealidad y rendimiento en potencia superiores a las de clase A/B, e inferiores. Por ello, si crees que comprando, por ejemplo, un Badcat de 20 W, estás adquiriendo un amplificador para tocar en casa a bajo volumen, cometes el mayor error de tu vida. Yo los conozco bien y sé que podría tocar con uno en una sala mediana sin ningún problema. Así pues, cuidado y prueba bien siempre el material.

Conclusión
Es obvio que en algún momento de nuestra vida, si queremos usar nuestro ampli para realizar nuestras tareas musicales, vamos a estar obligados a reducir la potencia de la etapa de alguna manera. Como se ha señalado, grabando o practicando.

Las posibilidades son muy variadas, y para gustos los colores. Eso sí, pienso que, en casos de grabación de no demasiada importancia y prácticas, emplear productos digitales podría ser una buena idea. Claro que, cuando vamos a grabar un disco, queremos escuchar nuestro sonido, y para ello no queda más remedio que morir al palo y ajustar la potencia, o que el amplificador albergue la posibilidad de reducir la potencia por conmutación (modelos de Mesa Boogie como Express, Stiletto, Road King, Roadster…). Atenuadores, circuitos conmutadores… Elegid vuestro favorito, opciones no os faltan.

 

 

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