Conceiçao, Levino Albano da (Brasil, 1895 - 1955)
Levino Albano quedó ciego a los 7 años, tras contraer la fiebre amarilla, pero no renunció a la vida; al contrario, estudió música con fervor y se dedicó a profundizar en el dominio de su instrumento, la guitarra. A los 12 años ya demostraba un dominio absoluto de la guitarra, siendo capaz de improvisar y dominar todos los tonos. Se trasladó a Río de Janeiro y estudió en el Instituto Benjamín Constant. A partir de 1917 comenzó a impartir clases de música a personas ciegas, y promovió la creación de escuelas para ciegos en Amazonas, Ceará, Minas Gerais y Paraíba. En 1929, Augusto Calheiros grabó dos valses suyos. Se trataba de «Valsa da saudade» y «Saudades do Rio Grande», compuestas en colaboración con Nelson Paixão. Su alumno Dilermano Reis grabó «Canção gaúcha» y «Cateretê mineiro». En 1938, ofreció conciertos en cines y clubes de las ciudades de Corumbá, Aquidauana, Campo Grande y Ponta Porã. Fundó una escuela de música en Corumbá que llevó su nombre. En la misma ciudad se convirtió en director de la banda local. Actuó en diversas ciudades y capitales del norte, noreste y sur de Brasil. En la década de 1950 impartió cursos en el Instituto Benjamín Constant. También compuso varias piezas de música clásica.
Fue amigo íntimo de Agustín Barrios Mangoré, a quien dedicó el famoso estudio de concierto en La menor «Tarantella», grabado por Barrios en dos ocasiones. Conoció a personalidades como Josefina Robledo y fue el guitarrista brasileño más famoso de su época, inspirado, competente y un músico de una destreza envidiable, dotado de una técnica perfecta. Entre sus alumnos más famosos se encuentra el guitarrista y compositor Dilermando Reis. Compuso más de 130 obras para guitarra solista.
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Concertista de guitarra y profesor brasileño. Hizo los estudios del instrumento con el profesor Joaquín Dos Santos (ver) . Está considerado como uno de los más grandes solistas de su país, alcanzando su nombre una notoriedad en verdad muy grande. En "Villa Americana" ha dado en los primeros meses de 1928, un concierto a base de un escogido programa, que vertió, según la crítica periodística, con arte sumo y ajustada técnica. Doblemente grande es el mérito de Levino Albano si se toma en cuenta su condición de ciego, al igual que el concertista español tan renombrado en su tiempo: A. Giménez Manjón. La revista carioca "O Violao", se ocupó de este guitarrista en repetidas ocasiones.
(Domingo Prat, Diccionario 1934)