n. 1913 en Viña del mar, Chile
Los primeros años de su vida transcurren en Viña del Mar, Chile, donde su padre es gerente de una compañía naviera danesa. En 1930 comienza a estudiar pintura en la Academia de Bellas Artes de Copenague. Una amiga suya de la Academia es alumna de guitarra del italiano Alberto Bracony, y esto la impulsa a estudiar dicho instrumento. Su carrera artística nos la sigue relatando la misma Jytte, de manera resumida: "Poco tiempo después participé en su orquesta de mandolinas, que tocaba en la radio y daba conciertos. Bracony sentía un gran respeto hacia la guitarra y poseía buen conocimiento de ella. Tanto me embrujaba la guitarra, que me la llevaba a la Academia y me ponía a tocar mientras los demás pintaban. En aquellos tiempos la guitarra aquí era un instrumento desacreditado, que sólo se usaba para acompañar cantos populares, o más bien como decoración del cantante. La primera verdadera guitarra de concierto que escuché fue la de la joven y linda Luise Walker, de Viena, pero no fue hasta aparecer por aquí el joven virtuoso español Francisco Alfonso, en 1935, cuando el arte guitarrístico se me reveló como un ARTE, al oírlo por radio la primera vez me dije: 'No sólo toca maravillosamente, sino que una guitarra como esa no se podrá obtener jamás'. Casi no me atrevo a decirlo, pero precisamente esa misma guitarra, hecha por Enrique García en 1920, se quedó en mi poder. Francisco Alfonso se quedó en Dinamarca más tiempo de lo previsto. Lo visité y tomé cursos con él, y fue para mí una fantástica experiencia recibir la iniciación de la escuela de Tárrega. (Su padre había sido discípulo de Tárrega, que visitaba su casa). Más tarde, una violinista con la que tocaba dúos con ella,me propone en una ocasión que me presente a un examen de profesora de música con la guitarra como instrumento principal. Así lo hice, pero por todas partes encontré dificultades. Posteriormente trabajé con una cantante de gran talento, Valborg Garde, con la que actué en muchos conciertos. También grabé discos con nuestro famoso cantante, Aksel Schiotz; uno de estos discos, con obras de Dowland, me puso en contacto con otros países, y en Inglaterra me hicieron miembro honorario de la Sociedad Filarmónica de la Guitarra. En el año 1939 obtuve el diploma de guitarra. En 1936 ningún guitarrista de Dinamarca conocía, el 'apoyando'; se creía que era algo exclusivo de Francisco Alfonso, que no se podía aprender. En 1944 y 1947 estudié con el español Angel Iglesias, que era un guitarrista muy profesional y un excelente músico. Me escuchó sin la menor sorpresa y luego me dijo: 'Bueno, hasta aquí ha llegado. Lo que demostraba que la técnica de Alfonso no era algo especial suyo, sino un camino con autoría y lógico, el cual se extendería más tarde a través de mis discípulos. Angel Iglesias tocaba con las uñas, y no como Alfonso que lo hacía con las yemas, como Pujol, Tárrega y Sor. La base técnica era parecida, diferenciándose principalmente la calidad del sonido: dulce, suave, amplio y a veces misterioso era en Alfonso y en Iglesias, que también era un brillante tocador de flamenco, pero agudo y penetrante. Mi actuación concertística de se desarolló entonces en la radio y la televisión danesa y noruega, y en salas de concierto, haciéndolo con frecuencia junto con músicos notables de la Orquesta Real y la de la Radio. Asimismo enseñé en el Conservatorio, aunque la guitarra todavía no fuese allí aceptada como instrumento principal; luché, segura de que más tarde o más temprano tendría que imponerme, y finalmente obtuve el premio de mis esfuerzos. Un día, me llamó por teléfono el director del Conservatorio de Aathus, Tage Nielsen, para preguntarme si quería ir a su Conservatorio para consolidar la guitarra como instrumento principal de concierto; no dudé un momento, y acepté; durante muchos años también seguí la evolución de la guitarra en Copenague, como jurado en los exámenes. Fue una pena muy grande que Francisco Alfonso muriese sólo dos años después de haber estudiado con él, a la edad de 30 años, en Cuba. Recibí la noticia por casualidad durante la guerra, y no pude creer que fuera cierto. Desde entonces deseé ardientemente conocer a su maestro, Emilio Pujol, del que Alfonso me había hablado tanto. En 1961, por fin, recibí una beca italiana y estudié con él en Siena, en la Academia Chigiana, y después fuí varias veces a sus cursos de España y sostuvimos contacto por espacio de casi veinte años, hasta su muerte en 1980. Haber conocido a un maestro de esta dimensión artística, la propia encarnación de la tradición guitarrística, es la mayor recompensa que he recibido en mi lucha por la guitarra".
Francisco Herrera. Enciclopedia de la guitarra
Esta disponible en papel impreso, publicado por Piles, Editorial de Musica www.pilesmusic.com y en descarga digital en la pagina de Vincenzo Pocci