n. 1868 en Madrid - m.1922 en Barcelona
Uno de los más esclarecidos guitarreros españoles, hijo de Juan García, asimismo buen constructor. Al siguiente día de su muerte se leía en "El Noticiario Universal" de Barcelona: "... pasó el aprendizaje de su oficio en la célebre guitarrería de Ramírez, trasladándose después a nuestra ciudad, donde se estableció y ha residido desde hace treinta años, hasta su muerte. Llegó a adquirir tal perfección en su arte que puede afirmarse sin exageración que las guitarras que salieron de sus manos de unos cuantos años a esta parte, superan en mucho en calidad y en cantidad de sonido a las mejores que se han fabricado, incluso a las del famoso Torres. Y por los que respecta a las demas condiciones que requiere un instrumento músico de primera calidad, cabe decir que las guitarras García lograron la perfección. Modesto como pocos, recluido siempre en su tienda del Paseo de San Juan, luchando denodadamente con la dolencia que le ha llevado al sepulcro, no tuvo otra aspiración que la del perfeccionamiento de su trabajo. No cuidó de hacerse la reclame, tan necesaria en nuestros aparatosos tiempos y esta es la causa principal de que su gran mérito haya quedado bastante oscurecido. El brillante nombre de la casa García, hay fundadas esperanzas de que no se extinguirá, pués su único e inteligente discípulo Francisco Simplicio se propone continuar la labor del maestro, habiendo ya dado alguna buena muestra de ello. Descanse en paz el guitarrero insigne...". Extraemos del Diccionario de Prat otros datos: "... García bien pronto penetró en los secretos de la lutherie, y así fue como en el año 1893 conquista el Primer Premio en la Exposición de Chicago. Sigue dos años más en el taller de Ramírez, en calidad de oficial, y en 1895 se traslada a Barcelona, instalándose con taller propio. Los cinco primeros años pasados en la ciudad condal, fueron para García llenos de privaciones y amarguras sin nombre, por el escaso trabajo que lo relegaba a una vida de estrecheces no concebibles. La amistad grande que lo unió al amateur Leon Farré Duró, protector a la vez de Tárrega, lo sacó de muchos apuros y libró de más angustias. Consolidada ya su fama de gran maestro en el arte del guitarrero, le pude ver en la calle Aragón 309, de la misma ciudad, donde tuve el gusto de compartir los mejores ratos. En el viaje que hice a la Argentina, traje la primera guitarra García que llegará a América, y con ella conquisté los mejores triunfos; en1912 le hice otro encargo de dos guitarras, conjuntamente con Antonio Sinópoli, intensificando con nuevos pedidos la introducción de sus famosos ejemplares. La casa 'Romero y Agromayor', hoy 'José B.Romero', (recordemos que este texto fue escrito antes de 1934), por mi intermedio pidió a García la exclusividad de sus guitarras, hay tan buscadas y fuertemente pagadas. (...) Una vez llegado yo a Barcelona, las visitas a su taller fueron menudeando y la amistad intensificándose, hasta el día en que llamándome a su lado, en presencia de Francisco Simplicio, su discípulo, que anteriormente había sido un modesto carpintero, y del notario, decidió hacer, tomándonos como testigos, su testamento. Antes me obsequió en testimonio de su amistad una de las guitarras de su marca, que poseo, aún sin terminar, pero con la seguridad de que si no era de mi agrado eligiese cualquiera de las cinco que había en su taller. Demás está decir, que por lógicas razones, quedéme con la última que salierá de sus manos, agregándole Simplicio los pocos detalles de conclusión que faltaban. Tengo del maestro desaparecido, muy buenos y gratos recuerdos, entre los que valoro cuatro de sus guitarras. Una de la primera época, sin numerar, construida en Barcelona, calle Aragón 455, nomenclatura antigua, año 1899; otra perteneciente al año 1902 y con el número de guitarra, 22. Y de la segunda época, construidas en su último local, Paseo San Juan, 110, una con el número 267, del año 1922, y la que me obsequió al hacer su testamento, que está indicada con el N.° 272. García empezó a numerar las guitarras al comenzar el siglo. Anteriormente escribía sólo en la etiqueta el año en que las construía, adeptando después la numeración y más tarde la firma. Dos días antes de fallecer aún firmó un buen número de etiquetas para que su sobrino las cediese oportunamente a Simplicio, y así poder éste desenvolverse, hasta que rindierá cuentas del costo del taller, del que quedó propietario un sobrino de García, de nombre Ramón."